Yoga Sutras – Sadhana Pada
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Tapaḥsvādhyāyeśvarapraṇidhānāni kriyāyogaḥ II.1
Austeridad o autodisciplina, estudio de escrituras y sagrada recitación, devoción al Señor (son) kriyayoga
Samādhibhāvanārthaḥ kleśatanūkaraṇārthaśca II.2
El propósito es provocar/cultivar el trance
y atenuar las aflicciones
Avidyāsmitārāgadveṣābhiniveśāḥ pañca kleśāḥ II.3
Ignorancia, ego, apego, aversión y adhesión a la vida
son las cinco aflicciones.
Avidyā kṣetramuttareṣāṁ prasuptatanuvicchinnodārāṇām II.4
La ignorancia es el campo para los demás (ya sea que estén) latentes,
atenuados, interrumpidos o activos
Anityāśuciduḥkhānātmasu nityaśucisukhātmakhyātiravidyā II.5
La ignorancia es reconocer/percibir lo que es, transitorio impuro, sufriente y ajeno a la esencia (no-ser), como eterno, puro, placentero, y esencia (ser)
Dṛgdarśanaśaktyorekātmatevāsmitā II.6
El egoísmo es la apariencia de identidad en las naturalezas del poder subjetivo de la conciencia (el que ve), y el poder instrumental de ver
Sukhānuśayī rāgaḥ II.7
Apego es la atracción secuencial hacia el placer
Duḥkhānuśayī dveṣaḥ II.8
La aversión es la repulsión secuencial del dolor
Svarasavāhī viduṣo’pi tathārūḍho’bhiniveśaḥ II.9
La voluntad de seguir con vida es una auto-disposición continua, igualmente brotando, incluso en el sabio
Te pratiprasavaheyāḥ sūkṣmāḥ II.10
Estos (kleshas) son sutiles y se superan volviendo a su origen
Dhyānaheyāstadvṛttayaḥ II.11
Sus modificaciones son destruidas por la meditación.
Kleśamūlaḥ karmāśayo dṛṣṭādṛṣṭajanmavedanīyaḥ II.12
El vehículo de las acciones tiene su origen en las aflicciones,
y se experimenta en nacimientos visibles e invisibles.
Sati mūle tadvipāko jātyāyurbhogāḥ II.13
Mientras la raíz esté allí, dará el fruto del nacimiento, la duración de la vida, y la experiencia
Te hlādaparitāpaphalāḥ puṇyāpuṇyahetutvāt II.14
Tienen placer o dolor como fruto, por razón de la virtud o del vicio
Pariṇāmatāpasaṁskāraduḥkhairguṇavṛttivirodhācca duḥkhameva sarvaṁ vivekinaḥ II.15
De hecho, para la persona que discrimina todo es sufrimiento, debido al sufrimiento de la transformación, la ansiedad y las tendencias; y las fluctuaciones opuestas en las actividades de los atributos de la naturaleza.
Heyaṁ duḥkhamanāgatam II.16
El sufrimiento que aún no ha llegado debe ser superado
Draṣṭṛdṛśyayoḥ saṁyogo heyahetuḥ II.17
La causa de lo que hay que vencer es la conjunción del vidente y lo visto.
Prakāśakriyāsthitiśīlaṁ bhūtendriyātmakaṁbhogāpavargārthaṁ
dṛśyam II.18
Lo cognoscible/lo visible, es por naturaleza luminosa, mutable, e inerte. Consta de elementos (sutiles y burdos), poderes de percepción, poderes de acción, y de pensamiento. Sirven al propósito de la experiencia y liberación.
Viśeṣāviśeṣaliṅgamātrāliṅgāni guṇaparvāṇi II.19
Lo diferenciado/peculiar/especializado y lo no diferenciado, lo solamente caracterizado y lo indefinible, son las articulaciones/nudos/ordenamientos de los atributos de la naturaleza
Draṣṭā dṛśimātraḥ śuddho’pi pratyayānupaśyaḥ II.20
El vidente que es solo visión/consciencia, aun siendo puro, percibe directamente las ideas/actividad psíquica
Tadartha eva dṛśyasyātmā II.21
Ese propósito de lo visto es ciertamente para nuestra esencia
Kṛtārthaṁ prati naṣṭamapyanaṣṭaṁ tadanyasādhāraṇatvāt II.22
En lo que concierne a un sí mismo en particular, ha cesado todo objeto de observación, sin embargo, aunque se ha alcanzado la meta,
no desaparece a causa de los otros, pues (prakrti) es común
Svasvāmiśaktyoḥ svarūpopalabdhihetuḥ saṁyogaḥ II.23
La conexión (entre “quien posee” y “su posesión”) tiene su razón de ser en el conocimiento de la auténtica naturaleza de los poderes de ambos, poseedor y objeto poseído
Tasya heturavidyā II.24
La causa de esto (la relación) es la ignorancia
Tadabhāvātsaṁyogābhāvo hānaṁ taddṛśeḥ kaivalyam II.25
La conexión desaparece con la desaparición de ésta (la ignorancia),
el aislamiento trascendental es la cesación de aquello que es observado
Vivekakhyātiraviplavā hānopāyaḥ II.26
El medio para lograr este abandono es la lucidez imperturbable
del discernimiento
Tasya saptadhā prāntabhūmiḥ prajñā II.27
Su etapa final es un conocimiento séptuple
Yogāṅgānuṣṭhānādaśuddhikṣaye jñānadīptirāvivekakhyāteḥ II.28
Destruida la impureza, de la práctica correcta de los miembros del Yoga,
surge la iluminación del conocimiento hasta llegar a la lucidez del discernimiento.
Yamaniyamāsanaprāṇāyāmapratyāhāradhāraṇādhyānasamādhayo
‘ṣṭāvaṅgāni II.29
Abstenciones, observancias, postura, control de la respiración, abstracción sensorial, concentración, meditación e interiorización completa,
son los ocho componentes
Ahiṁsāsatyāsteyabrahmacaryāparigrahā yamāḥ II.30
No violencia/no causar daño, no mentir, no robar, restricción de los placeres sensuales y ausencia de codicia, son las abstenciones.
Jātideśakālasamayānavacchinnāḥ sārvabhaumā mahāvratam I.31
Son el gran voto/compromiso, universal y no limitado por estado de vida, espacio, tiempo y circunstancia
Śaucasantoṣatapaḥsvādhyāyeśvarapraṇidhānāni niyamāḥ II.32
Limpieza, contentamiento, ascetismo/austeridad/autodisciplina, estudio de sí mismo y orientación de todas las acciones hacia el conocimiento del ser supremo, son las observancias/obligaciones.
Vitarkabādhane pratipakṣabhāvanam II.33
Si hay obstrucción por ideas contrarias, la meditación en su opuesto
Vitarkā hiṁsādayaḥ kṛtakāritānumoditā lobhakrodhamohapūrvakā mṛdumadhyādhimātrā duḥkhājñānānantaphalā
iti pratipakṣabhāvanam II.34
Debido a que las consideraciones negativas tales como hacer daño, ya sean hechas, ocasionadas, o aprobadas, ya surjan de la codicia, la ira,
o la confusión, ya sean suaves, moderadas, o intensas,
encuentran sus interminables consecuencias en dolor y
falta de razonamiento, se deben cultivar sus opuestos.
Ahiṁsāpratiṣṭhāyāṁ tatsannidhau vairatyāgaḥ II.35
Establecida la no violencia,
surge en su presencia el abandono de la enemistad
Satyapratiṣṭhāyāṁ kriyāphalāśrayatvam II.36
Cuando (el yogui/yogini) se instala firmemente en la verdad, los acontecimientos confirman sus palabras
Asteyapratiṣṭhāyāṁ sarvaratnopasthānam II.37
Establecido en el no robar, están todos los tesoros al alcance
Brahmacaryapratiṣṭhāyāṁ vīryalābhaḥ II.38
Establecida la castidad/abstención de los placeres sensuales,
se obtiene la energía viril
Aparigrahasthairye janmakathantāsambodhaḥ II.39
Cuando se establece con firmeza en la abstención de riquezas,
comprende “el cómo” y “por qué” de la existencia
Śaucātsvāṅgajugupsā parairasaṁsargaḥ II.40
Por la limpieza, (surge) desinterés por el propio cuerpo y cesa el entrar en contacto con otros cuerpos
Sattvaśuddhisaumanasyaikāgryendriyajayātmadarśanayogyatvāni ca II.41
Y sobre la esencia que se vuelve pura, surgen la alegría, la concentración,
el control de los sentidos, y la aptitud para el conocimiento de sí mismo
Santoṣādanuttamasukhalābhaḥ II.42
Como resultado del contentamiento hay una adquisición
de placer superlativo
Kāyendriyasiddhiraśuddhikṣayāttapasaḥ II.43
Del ascetismo, al desaparecer la impureza; la perfección del cuerpo
y de los sentidos.
Svādhyāyādiṣṭadevatāsamprayogaḥ II.44
Del estudio interior, la unión con la deidad personal
Samādhisiddhirīśvarapraṇidhānāt II.45
De la entrega a Isvara, la perfección del samadhi
Sthirasukhamāsanam II.46
La postura es lo firme y cómodo
Prayatnaśaithilyānantasamāpattibhyām II.47
Por el aquietamiento del esfuerzo y la fusión con la infinitud
Tato dvandvānabhighātaḥ II.48
Entonces no se es afectado por los pares de opuestos (calor-frio)
Tasminsati śvāsapraśvāsayorgativicchedaḥ prāṇāyāmaḥ II.49
Logrado esto (lo anterior) se debe controlar la respiración deteniendo/separando los movimientos ordinarios
inspiratorios svasa, y espiratorios prasvasa
Bāhyābhyantarastambhavṛttirdeśakālasaṅkhyābhiḥ paridṛṣṭo dīrghasūkṣmaḥ II.50
Externa, interna y detenida, son los movimientos regulados por lugar, duración y número, volviéndose prolongada y sutil
Vāhyābhyantaraviṣayākṣepī caturthaḥ II.51
El cuarto (movimiento) trasciende los ámbitos de la exhalación
y la inhalación
Tataḥ kṣīyate prakāśāvaraṇam II.52
Entonces se disuelve el velo que cubre la luz/claridad
Dhāraṇāsu ca yogyatā manasaḥ II.53
Y aparece la aptitud de la mente para la concentración
Svaviṣayāsamprayoge cittasya svarūpānukāra ivendriyāṇāṁ
pratyāhāraḥ II.54
El retraimiento de los sentidos es como la imagen de la propia forma de la mente, en ausencia de contacto con sus respectivos objetos
Tataḥ paramā vaśyatendriyāṇām II.55
De esta forma, el supremo control de los sentidos